Objetivo de la Investigación
Objetivo general: Comparar las conductas de violencia autoinfligida entre los géneros masculino y femenino de la población estudiantil SUAyED.
Objetivos específicos:
Explorar las prácticas de conductas autolesivas en hombres y mujeres estudiantes del sistema SUAyED. Objetivo específico:
Distinguir entre las conductas de autolesión de mujeres y hombres estudiantes del sistema SUAyED.
Preguntas de investigación
¿Cuál es la diferencia entre conductas de autolesión de hombres y mujeres de la población Suayed?
¿Existe una distinción entre las conductas de autolesión de mujeres que las distinguen de las de los hombres?
Justificación de la investigación
La violencia autoinfligida es un problema de Salud Pública a nivel mundial dado que, en el ejercicio médico, estas acciones constituyen un problema clínico cada vez más frecuente, generando consecuencias que pueden ir de leves a graves, incluso pueden desencadenar conductas que atentan contra la vida humana, como las suicidas. (Villarroel, Jerez, Montenegro, Montes, Mirko, y Hernán, 2013).
De acuerdo a datos de la Organización Panamericana de la Salud (2003), en todo el mundo, cada año más de 1 600 000 personas pierden la vida a causa de la violencia autoinflingida, interpersonal o colectiva y otras más sufren lesiones no mortales por las mismas causas. En conjunto, estos tres tipos de violencia son una de las principales causas de muerte en el mundo, especialmente para personas entre los 15 y los 44 años de edad. (OPS, 2003).
Se han realizado diferentes estudios encontrando que el índice de conductas autolesivas se desarrolla en menor cantidad de hombres con relación a las prácticas en mujeres.
Sin embargo, existen pocos estudios que nos hablan de las conductas de este tipo de violencia en hombres, por lo que, la finalidad de esta investigación es conocer dentro del sistema SUAyED si las causas son iguales para hombres como para mujeres, saber cuáles son las formas en que ejercen los hombres estas conductas autolesivas y conocer cuáles son las manifestaciones de autolesión más representativas de cada género.
Antecedentes
La violencia autoinfligida representa un problema social importante puesto que “en el hospital psiquiátrico fray Bernardino Álvarez, en el año 2016 se atendieron 14500 consultas de urgencias, de las cuales 1129 fueron intentos suicidas. En 2017, se vieron 18042 consultas de urgencias” (Cuevas, 2019, p. 11).
Por su parte, “un estudio realizado por el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro en adolescentes de 11 a 17 años demostró cifras que van del 5.6 al 17.1%, entre los 6-17 años” (Cuevas, 2019. p. 11).
“El estudio de las diferencias sexuales a lo largo del desarrollo permitirá identificar algunos factores de riesgo y protección importantes para la prevención y el tratamiento de ambos sexos” (Toledo, 2019, p. 5).
Como antecedentes encontramos numerosas investigaciones que arrojan datos sobre adolescentes hay pocas investigaciones en adultos sobre el tema de Autolesión No Suicida.
En el censo de INEGI del año 2000, los resultados arrojaron que en México hay pocos estudios del tema de Autolesión No Suicida, a pesar de que el 10% de los habitantes de la Ciudad de México y área metropolitana son adolescentes entre los 12 y 17 años y en las clínicas psiquiátricas la prevalencia es del 40% al 61%. (Méndez, J. 2016).
De acuerdo con INEGI (2021) sobre el tema de autolesiones, entre la población de más de 10 años, el 2% expresó que alguna vez se ha herido, cortado, intoxicado o hecho daño a propósito con la finalidad de morir, los hombres representan el mayor porcentaje de esta población.
Otro estudio interesante cuyo análisis estadístico arroja diferencias por sexo es el de Toledo, (2019) quien encontró que las mujeres que presentan autolesiones tienen peor flexibilidad cognitiva y desempeño de memoria de trabajo en comparación con los hombres.
Continuando con las comparaciones de género:
Ocurren con mayor frecuencia y gravedad en el sexo femenino. Además dichas conductas, en nuestro ámbito sociocultural, responden principalmente a sentimientos negativos (depresión, ira, etc.) y dificultades interpersonales.
También son las mujeres quienes refieren mayor incapacidad para frenar este comportamiento y tener esa sensación de “adicción”. El mecanismo de lesión que más usan son los cortes de la piel mientras que en los hombres es el pellizcado de la piel. Los hombres también sufren de este comportamiento inadecuado, aunque la prevalencia es menor en comparación a las mujeres. En cuanto a la topografía, ambos sexos refieren que los brazos y las muñecas son las zonas corporales de mayor predilección para autolesionarse. (Méndez, 2016, p.50).
Las autolesiones no suicidas se han observado en aumento en México y el mundo, es importe observar su progresión, la relación con otras comorbilidades y un predominio en un sexo en específico, además, se relacionan con patologías ansiosas. (Cuevas, 2019).
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