1. Introducción

Antecedentes


En el presente blog presentamos un trabajo de investigación sobre temas de psicología clínica donde hemos desarrollado los aspectos metodológicos del mismo y finalmente presentamos los interesantes resultaos derivados de esta. En este sentido el tema que elegimos fue el de la violencia autoinfligida en estudiantes del SUAyED, que ha resultado sumamente interesante de abordar, esperamos que amerite la misma opinión por parte del lector.

Este trabajo fue realizado en equipo de tres integrantes que hemos trabajado con ahínco para dar cuenta de una investigación a la altura de Octavo Semestre.

Consideramos esta investigación por la importancia que puede tener para la población en general las conductas de autoviolencia en hombres y mujeres, además de que hay pocos estudios enfocados a la autoviolencia en la edad adulta, la idea primordial era cuantificar cuantos hombres y cuantas mujeres realizaban este tipo de prácticas, aunque durante el análisis de resultados pudimos observar que existen muchos puntos interesantes que no teníamos contemplados, así como puntos en contra, pero siempre es enriquecedor conocer la opinión de la gente, unos de los puntos interesantes son la edad a la que iniciaron con esta práctica, así como el que hay quien lo pensó antes de hacerlo, quienes solo lo pensaron y no lo concretaron y otros que lo hicieron sin pensarlo, podemos también observar que algunas personas su objetivo fue castigarse sin intención de suicidio y quienes si consideraron el suicidio definitivamente un tema que puede ser muy extenso y es ahí donde encontramos un punto en contra y es que consideramos que nos faltó tiempo para poder llegar a más gente, conocer más sobre sus motivaciones y poder desarrollar preguntas que nos dieran más información. Pero siempre se agradece a las personas que nos dieron su tiempo para poder realizar esta investigación.

La violencia autoinfligida representa un problema social importante puesto que “en el hospital psiquiátrico fray Bernardino Álvarez, en el año 2016 se atendieron 14500 consultas de urgencias, de las cuales 1129 fueron intentos suicidas. En 2017, se vieron 18042 consultas de urgencias” (Cuevas, 2019, p. 11).
Por su parte, “un estudio realizado por el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro en adolescentes de 11 a 17 años demostró cifras que van del 5.6 al 17.1%, entre los 6-17 años” (Cuevas, 2019. p. 11).
 
“El estudio de las diferencias sexuales a lo largo del desarrollo permitirá identificar algunos factores de riesgo y protección importantes para la prevención y el tratamiento de ambos sexos” (Toledo, 2019, p. 5).
 
Como antecedentes encontramos numerosas investigaciones que arrojan datos sobre adolescentes hay pocas investigaciones en adultos sobre el tema de Autolesión No Suicida.
 
En el censo de INEGI del año 2000, los resultados arrojaron que en México hay pocos estudios del tema de Autolesión No Suicida, a pesar de que el 10% de los habitantes de la Ciudad de México y área metropolitana son adolescentes entre los 12 y 17 años y en las clínicas psiquiátricas la prevalencia es del 40% al 61%. (Méndez, J. 2016).
 
De acuerdo con INEGI (2021) sobre el tema de autolesiones, entre la población de más de 10 años, el 2% expresó que alguna vez se ha herido, cortado, intoxicado o hecho daño a propósito con la finalidad de morir, los hombres representan el mayor porcentaje de esta población.
 
Otro estudio interesante cuyo análisis estadístico arroja diferencias por sexo es el de Toledo, (2019) quien encontró que las mujeres que presentan autolesiones tienen peor flexibilidad cognitiva y desempeño de memoria de trabajo en comparación con los hombres.
 
Continuando con las comparaciones de género:
 
Ocurren con mayor frecuencia y gravedad en el sexo femenino. Además dichas conductas, en nuestro ámbito sociocultural, responden principalmente a sentimientos negativos (depresión, ira, etc.) y dificultades interpersonales.
 
También son las mujeres quienes refieren mayor incapacidad para frenar este comportamiento y tener esa sensación de “adicción”. El mecanismo de lesión que más usan son los cortes de la piel mientras que en los hombres es el pellizcado de la piel. Los hombres también sufren de este comportamiento inadecuado, aunque la prevalencia es menor en comparación a las mujeres. En cuanto a la topografía, ambos sexos refieren que los brazos y las muñecas son las zonas corporales de mayor predilección para autolesionarse. (Méndez, 2016, p.50).
 
 
Las autolesiones no suicidas se han observado en aumento en México y el mundo, es importe observar su progresión, la relación con otras comorbilidades y un predominio en un sexo en específico, además, se relacionan con patologías ansiosas. (Cuevas, 2019).
 

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